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sábado, 15 de enero de 2011

UN MENSAJE DE DIOS



Cierra tus ojos lentamente, y déjate llevar... Es maravilloso lo que vas a descubrir.

    jueves, 13 de enero de 2011

    2011, Es tiempo de soltar amarras.

    Es tiempo de replantearse


    En este año que termina, es tiempo de soltar amarras... Aquí dejo todo lo que me hace daño. Es tiempo de ser más fluido con la gente, conmigo mismo. Es momento de dejar ir. De permitir que el viento me despeine y me sacuda; que se lleve el resentimiento, que mi alma perdone deudas y deudores.



    Es tiempo de que me perdone a mí mismo; ya me regañé bastante. Fueron muchas las piedras que yo mismo puse en mi camino; los puentes dinamitados...


    Para autocastigo ya estuvo bueno; elijo el camino de la aceptación; es más barato.

    Acepto y entiendo que merezco empezar de cero; con alma transparente y espíritu tranquilo. Esn este año que viene, lo que ha de ser, será.

    Entiendo que por más que me angustie, no agregaré a mi estatura un centímetro; Es tiempo de relajarme. Dios no me está juzgando; está muy ocupado haciendo otras cosas. Así que ¿Por qué habría yo de hacerlo?

    Es hora de levar anclas... De liberar cosas, de soltar gente. Nadie tiene que ser como yo quiera. Así están perfectos. Así ha funcionado hasta este momento su vida. Me dedico a atender lo mío, a refundarme.

    De vez en cuando viene a bien tirar lo que ya no sirve, perdonar.

    Entre SER FELIZ y TENER RAZÓN, elijo lo primero. Tener la razón es el peor de los desgastes, pues te quita el sueño intentando corregir el universo.

    Es hora de soltar amarras, de confiar más en la gente. Me dejo ir. La vida me conduce. En este año que comienza quiero un corazón joven, que brinque de gusto con el cantar de los pájaros que anuncian la mañana. Como cuando éramos niños. ¿Te acuerdas?

    Un alma que sea capaz de asombrarse con el amarillo retador de los girasoles en el campo, de ver en el cielo un milagro pintado de azul y no solo un día más, llano y simple.

    Es tiempo de soltar amarras y maravillarme. He estado demasiado ocupado para ver las estrellas y no me daba cuenta de que así sostiene Dios al cielo; con tachuelas de plata, porque el hierro se oxida.

    ¡Que Juanito está enojado! Elijo mirar la sonrisa del sol, siempre está de buenas.

    ¡Que Panchita ya no me quiere! Elijo abrazar el aire; me ama lo suficiente para mantenerme vivo. ¿Qué mejor prueba de amor?

    Afortunadamente, Dios me dió la facultad de elegir. Elijo controlar a mis propios demonios, es más... he decidido darles vacaciones.

    Eso de la omnipotencia me estaba dando gastritis. Es tiempo de soltar amarrras, de levar anclas, de dejarme en Paz.

    De tanto pelear conmigo se me estaba olvidando a qué sabe la sonrisa.

    Que bien es cuando no controlas a nadie, cuando no pides cuentas, cuando tiras a la basura la bitácora de los rencores. Este año que comienza, no quiero una bitácora en blanco, ni siquiera un cuaderno; no tengo donde echarlo. La mochila la tiré en diciembre pues me estaba torciendo la espalda. Así que no pienso apuntar nada.

    Así estoy mejor, caminando erguido y a buen paso. Este año que comienza quiero ser más justo; la vida no es un tablero de ajedrez ni las personas caballos o alfiles. Trato a la gente como me gustaría ser tratado. Ser honesto se vale.

    Quiero y necesito un buen principio y seguir así indefinidamente. Si algo nos debemos, te ofrezco un abrazo, te ofrezco una disculpa. Yo ya me perdoné. ¿Podrías hacerlo tú también? Yo te invito. De este lado está más fresco, más oxigenado.

    REDISEÑARSE es una palabra muy comprometedora... ¡Te obliga a caminar sin excusas! Sin nadie a quien echarle la culpa de nada. Pero definitivamente es el camino al cielo.

    Este año que termina, además de sinsabores, tuvo también sus maravillas; conocí a mucha gente buena y sintonizada con el AMOR y la ESPERANZA; Un amigo renunció a los accidentes; se puso en paz con la vida y la agarró por los cuernos. Fueron más las sonrisas que las lágrimas.

    Caminé de la mano con personas dispuestas a servir al mundo sin nada a cambio y ha sido fascinante encontrarlos. Es tanto y tanta gente a la que tengo que agradecerles; a la familia en que la sangre me puso, y a la familia que la vida me concede en cada rostro que conozco.

    NADA ES CASUALIDAD, no hay accidentes en el mundo de la voluntad. Por eso, sea cual sea la razón por la que estés leyendo estas líneas, y la flojera no te impidió llegar a este párrafo, elijo creer que el universo nos permitió crear este lazo, aún cuando ni siquiera nos hayamos visto.

    Elijo creer que ambos estemos dispuestos a sembrar más sonrisas en nosotros mismos y en la gente.

    San Juan 21: 7


    “Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar”.
    Somos rebeldes y pecadores, mas Dios no nos ve como somos, sino como llegaremos a ser cuando nos encontremos realmente con El y suframos una transformación que solo es posible en el ámbito sobrenatural.
    Esta historia llena de lágrimas mis ojos, porque es la historia que muchos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado, puesto que no es necesario renunciar completamente a Dios como para alejarnos de El, tu puedes ser el mejor servidor a la vista de toda la congregación, pero puedes estar totalmente alejado de una verdadera relación personal con el Señor.
    Todos conocemos la historia de cómo Pedro negó a Jesús, ese hombre que en algún momento dijo: “…Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mateo 26:33). Y es que aunque muchas veces le prometamos todo lo que queramos al Señor por puros impulsos humanos, cuando la realidad de la prueba se presenta muchos hacemos lo mismo que Pedro, huir y negar lo que un día profesamos: “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).
    Y es que es fácil decir todo lo lindo que Dios es cuando todo esta en bonanza, cuando todo es una bendición y cuando sus milagros y maravillas están a simple vista.
    Pero lastimosamente muchos no estamos preparados para la hora de la prueba, Jesús le dijo a Pedro: “…Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31) y en otra ocasión también le había dicho: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. (Marcos 14:38)
    El episodio de su negación todos lo conocemos, la Palabra de Dios describe como luego de negar a Jesús, Pedro lloro amargamente:“Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente”. (Lucas 22:62)
    Yo me puedo identificar con Pedro, sentir lo que el sintió en ese momento, percibir el ambiente que se movía y lo peor de todo saber que le había quedado mal a aquel que había depositado su confianza en el, que le había elegido para hacer historia, que le había discipulado para ser cosas mayores de las que El había hecho, pero que todo eso había sido echado a la borda. Tenia razón Jesús, El ya lo había dicho y se cumplió tal y como lo dijo. Seguramente Pedro estaba destrozado.
    Este episodio es semejante al que muchos a travesamos en la vida, cuando luego de ser testigos de cosas maravillosas del Señor, luego que Dios nos rescato de la muerte eterna, nos dio nueva vida y aparte confió en nosotros para alguna tarea en especial, nosotros decidimos fallarle, negarlo con nuestras acciones y olvidarnos por completo de todo lo lindo que ha sido.
    Y es que es duro, creo que ningún de los que en algún momento hemos tenido un encuentro con Dios nos sentiremos orgullosos de fallarle al Señor, jamás nos sentiríamos orgullosos de hacer algo que lejos de agradarlo lo entristezca. Pero nuestro Dios es grande en misericordia, amor y sobre todo perdón.
    Volviendo al primer versículo que leímos, notaras como algunos de los discípulos habían vuelto a su trabajo normal, a ese que desempeñaban antes de ser elegidos como discípulos del Señor. Como cuando tú luego de fallarle al Señor, vuelves a hacer lo que antes hacías, vuelves a tu vida normal del mundo.
    La Biblia narra como estos discípulos se encontraban pescando, pero al igual que la pesca milagrosa, no habían pescado nada, Jesús se acerco a ellos desde la playa y les dijo que sumergieran nuevamente las redes (Juan 21:6), al momento ellos obedecieron y no podían ni sacar las redes por la gran cantidad de peces, en ese momento Juan el discípulo amada reconoció que era Jesús y dijo a Pedro: “¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar”. (Juan 21:7)
    Cuando Pedro oyó que era el Señor, dice la Biblia que se puso la ropa y se echo al mar, para encontrarse con Jesús que estaba en la playa. Y es que Dios es un Dios de oportunidades, Pedro había fallado, había vuelto a su vida antigua, pero aun así Jesús fue a buscarlo y Pedro frente a la insistencia de Dios por buscarlo opta por salir corriendo a su encuentro, como un hijo prodigo anhelando una segunda oportunidad la cual esta vez aprovecharía.
    Me encanta este episodio, me lo imagino como que si yo estuviera ahí, hay dos cosas importantes de rescatar en este episodio:
    1. Jesús fue a su búsqueda: Es que aunque no lo merezcamos su amor es ETERNO, no tiene sobra de variación, su amor por ti y por mí siempre será el mismo, pero El anhela verte en su redil, por eso te buscara para restaurarte, ese es el BUEN PASTOR aquel que busca a las ovejas descarriadas. Pedro al igual que tú o yo no nos merecíamos tanto, pero el amor de Dios no es de merecerlo, sino que es porque SIEMPRE HA SIDO y nunca dejara de ser.
    2. La actitud de Pedro frente al encuentro de Jesús: Pedro se dio cuenta que era la oportunidad de reivindicarseTODO el PERDÓNy AMOR que tiene para los suyos.
    Que lindo episodio, lo que todo parecía arruinado fue RESTAURADO POR NUESTRO SEÑOR. Y es que El es un Dios de Oportunidades.
    Amados, no se que momento estas pasando, no se como estará tu relación personal con el Señor, no se si estas apunto de tirar la toalla y regresar a tus antiguas actividades, más en esta hora te digo con toda convicción: DIOS ES UN DIOS DE NUEVAS OPORTUNIDADES.
    Lo ultimo que Dios querría seria que tú te fueras a tu antigua vida, El te ama y con su ETERNO amor te busca porque quiere restaurarte, quiere perdonarte y darte una NUEVA OPORTUNIDAD.
    ¿Porque no te bajas de esa barca de vida antigua y corres a su encuentro?, ¿Por qué no te ciñes los vestidos y vas delante de El?, te aseguro que al estar en su presencia sentirás como su AMOR y PERDÓN te alcanzan.
    DIOS es un DIOS de NUEVAS OPORTUNIDADES y El te quiere dar una NUEVA OPORTUNIDAD HOY.

    sábado, 1 de enero de 2011

    Una nueva oportunidad... 2011


    Reflexión para Fin de Año




    En estos últimos momentos del año que hoy termina, 
    heme aquí, Señor, en el silencio y en recogimiento 
    para decirte GRACIAS, 
    para solicitarte AYUDA, 
    para implorarte PERDÓN. 

    GRACIAS, 

    Señor por la paz, por la alegría, 
    por la unión que los hombres, mis hermanos, me han brindado, 
    por esos ojos que con ternura y comprensión me miraron. 



    Por esa mano oportuna que me levantó, 
    por esos labios cuyas palabras y sonrisa me alentaron, 
    por esos oídos que me escucharon, 
    por ese corazón que amistad, cariño y amor me dieron. 

    Gracias, Señor por el éxito que me estimuló, 
    por la salud que me sostuvo, 
    por la comodidad y diversión que me descansaron. 

    Gracias, señor... me cuesta decírtelo... 
    por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, 
    por el insulto, por el engaño, por la injusticia, 
    por la soledad, por el fallecimiento del ser querido. 

    Tú lo sabes, Señor, cuán difícil fue aceptarlo; 
    quizá estuve al punto de la desesperación, 
    pero ahora me doy cuenta 
    que todo esto me acercó más a Ti. 

    ¡Tú sabes lo que hiciste! 

    Gracias, Señor, sobre todo por la fe 
    que me has dado en Ti y en los hombres. 

    Por esa fe que se tambaleó 
    pero que Tú nunca dejaste de fortalecer 
    cuando tantas veces encorvado bajo el peso del desánimo 
    me hizo caminar en el sendero de la verdad 
    a pesar de la oscuridad. 



    AYUDA 

    Te he venido también a implorar 
    para el año que muy pronto va a comenzar. 

    Lo que el futuro me deparará, lo desconozco Señor. 

    Vivir en la incertidumbre, en la duda, 
    no me gusta, me molesta, me hace sufrir. 

    Pero sé que Tú siempre me ayudarás. 

    Yo te puedo dar la espalda. Soy libre. 
    Tú nunca me la darás. Eres fiel. 

    Yo sé que me tenderás la mano. 
    Tú sabes que yo no siempre la tomaré. 

    Por eso, hoy te pido que me ayudes a ayudarte, 
    que llenes mi vida de esperanza y generosidad. 

    No abandones la obra de tus manos. Señor. 


    PERDÓN 

    No podría retirarme sin pronunciar 
    esa palabra que tantas veces, 
    te debí de haber dicho, 
    pero que por negligencia y orgullo he callado, 
    perdón, Señor, por mis errores, 
    descuidos y olvidos, por mi orgullo y vanidad, 
    por mi necedad y capricho, 
    por mi silencio y mi excesiva locuacidad. 

    Perdón, Señor, por prejuzgar a mis hermanos, 
    por mi falta de alegría y entusiasmo, 
    por mi falta de fe y confianza en Ti, 
    por mi cobardía y mi temor en mi compromiso. 

    Perdón, porque me han perdonado 
    y no he sabido perdonar. 

    Perdón por mi hipocresía y mi doblez, 
    por esa apariencia que con tanto esmero cuido 
    pero que en el fondo no es más que engaño a mi mismo. 

    Perdón por esos labios que no sonrieron, 
    por esa palabra que callé, 
    por esa mano que no tendí, 
    por esa mirada que desvié, 
    por esos oídos que no presté, 
    por esa verdad que omití, 
    por ese corazón que no amó 
    ... por ese Yo que se prefirió. 

    Señor, no te he dicho todo. 

    Llena con tu amor mi silencio y cobardía. 

    GRACIAS por todos los que no te dan gracias. 

    AYUDA a todos los que imploran tu ayuda. 

    PERDÓN por todos los que no imploran perdón. 





    Me has escuchado...ahora, Señor, te escucho...

    video




    Para recibir el Año Nuevo



    Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar un año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

    Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

    Te ofrezco cuanto hice en año pasado, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

    Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

    Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

    Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

    También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

    Al iniciar un nuevo año detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

    Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

    Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

    Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

    Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

    Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.

    Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén.





    La Sabiduría del Águila




    Dicen que, paradójicamente, lo único permanente en la vida es el cambio y es verdad. Esa es una de las leyes que rige el mundo manifestado.


    Todas las formas permanentemente van cambiando, evolucionando, mutando, adaptándose, adquiriendo nuevas propiedades, generando nuevas situaciones, con la finalidad de que el espíritu que las habita pueda adquirir distintas experiencias y expresar distintas cualidades en cada momento.


    A veces el cambio nos llega impuesto desde el exterior (como algo que las otras personas o la sociedad en su conjunto nos imponen) y otras veces surge como una necesidad interna que nos impulsa a hacer nuevas actividades o a cambiar situaciones que durante largo tiempo consideramos como deseables, pero la cuestión es que ya no hay modo de que las cosas queden como estaban.


    Para colmo, muchas veces no entendemos el porqué de estos impulsos internos o externos, ni qué nueva situación nos espera si seguimos estos impulsos.


    Esto nos genera muchos miedos e inseguridades.


    Hay que deshacerse de estructuras viejas, crear otras nuevas y eso conlleva muchas veces esfuerzos, incertidumbres, errores, momentos en que ya no estamos en aquella situación que conocíamos ni tampoco en la que nos encontraremos luego, en que no sabemos que dirección tomará finalmente el proceso.


    ¿Qué actitudes tomar en esas situaciones?


    Las primeras son aceptación y desapego. Para poder hacer algo coherente hacia el futuro hay que aceptar las nuevas condiciones internas y externas, propias y del entorno.


    Reconocer que por más que nos no nos gusten, nos parezcan injustas o nos enojemos las cosas no van a volver atrás, que las circunstancias, las personas o nosotros mismos cambiamos y que respuestas que pudieron ser adecuadas y válidas en un momento pueden no serlo hoy.


    Por lo tanto no hay que repetir mecánicamente respuestas del pasado sino que hay que estudiar, aceptar y comprender las nuevas reglas de juego.


    La segunda es la fe, todo proceso en la naturaleza tiene un propósito, nada de lo que pasa es inútil y aunque en el momento duela, al final veremos que tuvo sentido para nosotros y para los demás y que si ocurre es porque de ello podemos sacar enseñanzas importantes que a la larga o la corta podremos capitalizar en oportunidades de crecimiento personal.


    Además también lo que nos resulta doloroso pasará.


    La tercera es la paciencia. Hay que aprender y respetar los tiempos internos y externos.


    Todo proceso lleva su tiempo. A veces las cosas no son del todo claras y naturalmente nos llevan cierto tiempo de maduración interna. Otras veces la pelota no está en nuestra cancha y lo único que podemos hacer es esperar los movimientos y las decisiones de otros. En esos momentos lo mejor es esperar a que se clarifiquen y mientras tanto aprovechar el tiempo para hacer las cuestiones de rutina y fortalecernos internamente.


    Transformarse o morir, parece decirnos esto ¿verdad? acaso no has estado en algún momento de tu vida en esta situación? La transformación es necesaria para poder continuar, detenernos en algún lugar para de esa forma logra ese cambio y sería maravilloso quedarnos dentro nuestro, asi de esa forma lograriamos más rápidamente esa transformación. Sacarnos el pico sería como preguntarnos ¿es necesario seguir hablando de lo mismo? las uñas ¿es necesario seguir aferrandome a esto que ya no puedo y quizas inconcientemente ni quiero? y así cada cambio te plantea una respuesta en tu interior a esas reguntas en tu exterior, porque en el exterior estan tus emociones que no te permiten aveces darte cuenta que es momento de detenerte y transformarte. 


    Por último tratar de ir comprendiendo poco a poco la nueva situación, las oportunidades y los riesgos que nos presenta el nuevo escenario, el sentido que tiene y prepararnos interna y externamente para afrontarlo.


    En resumen comprender las enseñanzas del pasado, aceptar el presente y actuar en él aprovechando las oportunidades que nos brinda de generar el mejor futuro posible es la mejor forma de crecer y ser felices.


    Adelante, es tiempo de cambiar para poder volar más alto, hacia el gran vuelo, el único vuelo posible, el vuelo hacia tu interior. 

    Paginas de interés

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