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jueves, 17 de febrero de 2011

El Secreto de la Felicidad




El Sermón de la Montaña
(Mateo 5:1-7:29)

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.


Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos. Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: "No matarás", y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Ustedes han oído que se dijo: "No cometerás adulterio". Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

También se dijo: "El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio". Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: "No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor". Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.


Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente". Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.


Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.

Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo.

No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? 
Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! No se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?». Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.


Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!

Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.


Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.



Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.


No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?». Entonces yo les manifestaré: «Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal». Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena». Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande».
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Catecismo (1716-1729)



Esto afirmaba Sri Ramana Maharshi, el sabio hindú que, a lo largo de medio siglo, brindó ayuda espiritual a infinidad de almas. No elaboró una teoría ni transmitió un dogma, más bien impulsaba una religión del espíritu, que permitiera la liberación total de dogmas, supersticiones y ritos.


"Bienaventurado"

Si soy pobre en espíritu, me compartes Tu Reino.
Si estoy triste y vencido, Tú me das el consuelo.
Si me hago pequeñito, de todo me haces dueño.
Si no exijo justicia, me liberas de nuevo.

Si doy misericordia, tu me elevas por ello  
y si soy perseguido, me salvas en Tu Cielo.
No soy nada y a todo me lo haces sentir "nuestro".
Mi corazón te ama ... ¡Voy hacia Ti, Maestro!


Ser Feliz...



Ser feliz no es nada fácil. Parece mentira, pero es así. Ahora bien, todo depende de uno mismo.

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. 

Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano. 

En un recodo del camino vio un letrero que decía: "Le quedan dos meses de vida.”

Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida, sin haber logrado encontrar la felicidad, se dijo: 

"Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean." 

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días encontró que, dentro de sí mismo, en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado. 

Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como uno es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar... y también razones para morir y descansar. 

Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que la felicidad está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior. 

Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser Dios amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total. 
Y en su mente recordó aquella sentencia que dice: “¡Cuánto gozamos con lo poco que tenemos, y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos!" 


Ser feliz, es una actitud.


Todos conocemos las bienaventuranzas, esas palabras tan hermosas que nos dijo Jesús en el Sermón de la Montaña. Sin embargo, no todos conocemos y practicamos las Bienventuranzas del Siglo XXI:

Felices los que saben reírse de sí mismos, 
porque nunca terminarán de divertirse.

Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra, 
porque evitarán muchos inconvenientes.

Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas,
 porque llegarán a ser sabios.

Felices los que saben escuchar y callar, 
porque aprenderán cosas nuevas.

Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio,
 porque serán apreciados por quienes los rodean.

Felices los que están atentos a las necesidades de los demás
 sin sentirse indispensables, porque serán portadores de alegría.

Felices los que saben mirar con seriedad 
las pequeñas cosas y con tranquilidad las cosas grandes,
 porque irán lejos en la vida.

Felices los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio,
 porque su camino estará pleno de sol.

Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar,
 porque no se turbarán en lo imprevisible.

Felices los que saben callar y ojala sonreír cuando se les quita la palabra,
 se los contradice o cuando les pisan los pies,
 porque el amor comienza a penetrar en su corazón.

Felices los que son capaces de interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, porque conocen el valor de la caridad.

Felices los que saben reconocer al Señor en todo lo que encuentran,
 porque habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.

Si tienes fe en Dios, asume el compromiso de ser cada día más bueno, más humilde, más justo, y podrás cumplir todos los compromisos adquiridos. Él te apoyará y nunca estarás solo, y serás feliz en esta tierra, y lo que es mejor, en la vida eterna.


La Familia: Signo de la felicidad de Dios

Hoy en día, hay muchos problemas en el mundo y yo creo que la mayoría de ellos comienzan en casa.


El mundo está sufriendo tanto porque no hay paz. Y no hay paz, porque no hay paz en la familia. Debemos hacer de nuestras casas centros de compasión y perdonar sin cesar, y así habrá paz.

Ustedes deben ser una familia; ser la presencia de Cristo el uno para el otro.

Dios ha instituido la familia para que sea Su Amor. Ámense los unos a los otros con ternura como Jesús los ama a cada uno de ustedes.


Jesús siempre está allí, para amar, para compartir, para ser la alegría de nuestra vida.

El amor de Jesús para nosotros es incondicional, es tierno, siempre perdona, es completo.


Sólo deja que la gente vea a Jesús en ti: que vea cómo rezas, que vea cómo llevas una vida pura, que vea cómo tratas a tu familia, que vea cuánta paz hay en tu familia.

La consideración hacia los demás es el punto de partida para una gran santidad. Si aprendes ese arte de la consideración, te harás más y más parecido a Cristo, porque Su corazón era manso y El siempre pensaba en las necesidades de los demás. Si tenemos esa consideración los unos por los otros, nuestras casas realmente se convertirán en el hogar del Señor Altísimo.

¿Conoces primero a los pobres de tu propia casa? Tal vez en tu casa haya alguien que se siente solo, no muy acogido, no muy amado. Tal vez tu esposo o tu esposa o tu hijo se siente solo. ¿Sabes eso?

Hoy ni siquiera tenemos tiempo de mirarnos el uno al otro, de hablarnos, de divertirnos en la compañía de otros . . . Y así, cada vez estamos menos en contacto el uno con el otro. El mundo está perdido por falta de dulzura y amabilidad. La gente siente una gran hambre de amor porque todo el mundo tiene tanta prisa.


Sean felices... y dedíquense muy especialmente a ser un signo de la felicidad de Dios. La alegría se refleja en los ojos; es evidente cuando uno habla y camina. No la podemos encerrar dentro de nosotros mismos. Cuando la gente encuentre en tus ojos esa felicidad habitual, entenderán que ellos son los hijos amados de Dios. La alegría es muy contagiosa. Nunca sabremos todo el bien que una simple sonrisa puede causar. Sean fieles en las cosas pequeñas. Sonrían el uno al otro. Tenemos que vivir bellamente.



Si introducimos la oración dentro de la familia, la familia quedará unida. Se amarán los unos a los otros. Reúnanse por sólo cinco minutos. Es de allí de donde vendrá su fuerza. El tiempo que pasamos teniendo nuestra audiencia diaria con Dios es la parte mas preciosa de todo el día. Quiero que ustedes llenen sus corazones con un gran amor.

Hagan de sus casas y de sus familias otro Nazaret, donde el amor, la paz, la alegría y la unidad reinen, porque el amor comienza en el hogar.

¡Que Dios los bendiga!


por: Madre Teresa de Calcuta



La Felicidad

Hay personas que nunca pueden ser felices porque dejan que su felicidad dependa de mil y un detalles Personas que tienen en sus vidas el miedo al mañana ya incrustado!
  • La felicidad a veces nos pasa al lado y ni siquiera la vemos!
  • Aprende a sentirla, a valorarla, a descubrirla!
  • Los problemas, las angustias, la incomprensión y el desespero son cuestiones pasajeras. Todo pasa!
  • Mañana cuando vuelva a salir el sol verás más claro tu camino y la tormenta de ayer te parecerá tonta y sin sentido!
  • Sé feliz todos los días. Tienes miles de motivos para serlo cuenta todas tus bendiciones y te sorprenderás!
  • Disfruta a diario cada momento. Ríe, sí Ríe, mucho! no permitas que la tristeza se pose en tu rostro!
  • La felicidad no es inalcanzable, está a tu lado todos los días.
  • Sólo debes descubrirla y no dejarla escapar!
  • La felicidad se compone de tantas partes que siempre faltará alguna.
  • No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices!
  • Felices los pobres, felices los que lloran, felices los pacientes.
  • Felices los hambrientos y sedientos, felices los compasivos.
  • Felices los de corazón limpio, felices los pacificadores y felices los que son perseguidos!


Los 10 secretos de la abundante felicidad 



1. LA ACTITUD: La Felicidad es una elección que puedo hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Mis pensamientos son los que me hacen sentir feliz o desgraciado, no mis circunstancias. Sé capaz de cambiarte a ti mismo, y el mundo cambiará contigo... recuerda que lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos...


2. EL CUERPO: Mis sentimientos son influenciados por mi postura. Una postura adecuada genera una disposición feliz. Es importante también que hagas ejercicio, éste nos libera del estrés y genera la secreción de endorfinas, que hacen que nos sintamos bien.


3. EL MOMENTO: La felicidad no está en los años, meses, en las semanas, ni siquiera en los días. Sólo se la puede encontrar en los momentos.
"Hoy es el mañana de ayer"... además la vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir el presente sin ninguno de los traumas del pasado ni las expectativas del futuro.


4. NUESTRA PROPIA IMAGEN: Debo aprender a amarme a mí mismo como soy. Creer en ti mismo da resultados. Cuanto más te conozcas, mayor será tu ventaja con respecto a los demás.


5. LAS METAS: ¿Sabes cuál es la diferencia entre un sueño y una meta? Una meta es un sueño con una fecha concreta para convertirse en realidad. Un sueño es sólo un sueño, algo que está fuera de la realidad... así que atrévete a soñar, pero atrévete también a lograr que esos sueños se hagan realidad! "Apunta hacia la Luna, pues aunque te equivoques, irás a parar a las estrellas..."


6. EL HUMOR: La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal de que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere una sustancia llamada beta-endorfina, que da a la mente una respuesta positiva.


7. EL PERDON: Mientras tenga resentimientos y odios, será imposible ser feliz.


8. DAR: Uno de los verdaderos secretos para ser feliz es aprender a dar, sin esperar nada a cambio. Las leyes de la energía te devolverán con creces lo que des. Si das odio, recibirás odio, pero si das amor, recibirás invariablemente amor.


9. LAS RELACIONES: La sinergia es unir fuerzas y caminar juntos para conseguir cosas. Siempre que dos o mas personas se unen en un espíritu de colaboración y respeto, la sinergia se manifiesta en forma natural. Entiende a las personas que te rodean, quiere a tus amigos como son, sin intentar cambiarlos, porque cuando te sientas mal, el verdadero amigoestará allí para apoyarte y brindarte todo su amor. Así que cultiva tusamistades, ellas nos son gratis!


10. LA FE: La Fe crea confianza, nos da paz mental y libera al alma de sus dudas, las preocupaciones, la ansiedad y el miedo.




Acerca de la felicidad


La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor... sino de lo que pasa dentro de nosotros.
La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.
La felicidad... ¡es un asunto de valentía!; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado...
La felicidad... ¡es un estado de ánimo!; no somos felices en tanto no decidamos serlo.
La felicidad... ¡no consiste en hacer siempre lo que queramos!; pero sí en querer todo lo que hagamos.
La felicidad nace de poner nuestro corazón en el trabajo... y de hacerlo con alegría y entusiasmo.
La felicidad, no tiene recetas... cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.
La felicidad... ¡no es una posada en el camino... sino una forma de caminar por la vida!


25 Consejos para ser feliz
Contigo mismo



1- Siéntate en silencio 10 minutos cada día para meditar (o reflexionar sobre tu felicidad).

2- Observa el amanecer por lo menos una vez al año.

3- Mira al cielo, date cuenta de la majestuosidad del mundo que te rodea.

4- Nunca confundas riqueza con éxito (ni confort con felicidad).

5- Al levantarte por la mañana di lo siguiente: “Mi buen propósito hoy es…”

6- Camina entre 10 y 30 minutos todos los días. Mientras camina, sonríe.

7- Ten un buen equipo de música y escucha un poco cada día, es auténtico alimento para el espíritu.

8- Come más alimentos que crezcan en los árboles y en las plantas y menos manufacturados en plantas industriales o que requieran un sacrificio.

9- Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tú mismo.

Con los demás


10- Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: “Mi nombre es... Todavía no nos han presentado”.

11- Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.

12- No esperes que otro sepa lo que quieres si no se lo dices.

13- Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.

14- Trata de hacer reír a por lo menos 3 personas cada día.

15- Lo que la demás gente piense de ti no es de tu incumbencia.

16- No gastes tu precioso tiempo en chismes, cosas del pasado, pensamientos negativos o lo que hay fuera de tu control. Invierte tu energía en lo positivo del presente.

17- No compares tu vida con la de otros. No sabes el camino que han andado en la vida.

18- Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser.

19- Llama a tus familiares con frecuencia y mándales correos diciéndoles: ¡estoy pensando en ti!
Con la vida



20- Date cuenta que la vida es una escuela y tú estás aquí para aprender. Los problemas son lecciones que van y vienen.

21- Elimina el desorden de tu casa, coche y escritorio, y deja que nueva energía fluya en tu vida.

22- No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará.

23- Cada noche antes de acostarse di lo siguiente: “Doy gracias por…”

24- No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.

25- Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.

Fuente:www.psicologiapractica.es





1. Saborea los momentos pequeños

Detente de vez en cuando para oler una rosa o mirar jugar a los niños. Los participantes de un estudio que se tomaron el tiempo para “saborear” los eventos ordinarios que normalmente realizaban rápidamente, o para volver a pensar en momentos agradables de su día, “mostraron incrementos notables de felicidad y reducciones de depresión”, dice la psicóloga Sonja Lyubomirsky.

2. Evita comparaciones

Aunque mantenerse a la par con los vecinos es parte de la cultura norteamericana, compararnos con los demás puede ser perjudicial para la felicidad y la autoestima. En vez de compararnos con los demás, enfocarnos en nuestra propia realización personal lleva a una mayor satisfacción, según Lyubomirsky.

3. Baja la prioridad del dinero

La gente que pone al dinero arriba en su lista de prioridades está más en riesgo de caer en la depresión, la ansiedad y la baja autoestima, según los investigadores Tim Kasser y Richard Ryan. Sus conclusiones son válidas en diversas naciones y culturas. “Cuanto más buscamos satisfacciones en los bienes materiales, menos las encontramos en ellos”, dice Ryan. “La satisfacción tiene una vida corta, es muy pasajera”. Los buscadores de dinero también obtienen bajos puntajes en tests de vitalidad y autorrealización.

4. Establece metas significativas

“Las personas que se esfuerzan por algo significativo, ya sea aprender una nueva habilidad o elevar la moral de sus hijos, son mucho mas felices que los que no tienen sueños o aspiraciones fuertes”, dice Ed Diener y Robert Biswas-Diener. “Como humanos, en realidad requerimos de una sensación de sentido para prosperar”. El profesor de la felicidad, residente en Harvard, Ben-Shahar, coincide, “La felicidad yace en la intersección entre el placer y el sentido. Ya sea en el trabajo o en casa, el objetivo es participar en actividades que sean al mismo tiempo personalmente significativas y agradables”.

5. Toma la iniciativa en el trabajo

Cuán feliz estás en el trabajo depende en parte de cuánta iniciativa tomes. La investigadora Amy Wrzesniewski dice que cuando expresamos creatividad, ayudamos a otros, sugerimos mejoras, o hacemos tarea extra en el trabajo, hacemos a nuestro empleo más gratificante y nos sentimos más al control.

6. Haz amigos, valora a tu familia

La gente más feliz tiende a tener buenas familias, amigos y relaciones comprensivas, dice Diener y Biswas-Diener. Pero no es suficiente ser el alma de la fiesta si estás rodeado de conocidos superficiales. “No sólo necesitamos relaciones, necesitamos que sean cercanas” y que incluyan comprensión y compasión.

7. Sonríe aún cuando no sientas ganas

Suena simple, pero funciona. “La gente feliz... ve posibilidades, oportunidades y éxito. Cuando piensan en el futuro, son optimistas, y cuando revisan el pasado, tienden a saborear los buenos momentos”, dice Diener y Biswas-Diener. Incluso si no naciste mirando el vaso medio lleno, con la práctica una mirada positiva puede convertirse en hábito.

8. ¡Di gracias como si lo sintieras!

Según el autor Robert Emmons las personas que mantienen diarios de gratitud semanales son más saludables, más optimistas y más propensas a progresar hacia la realización de metas personales. La investigación de Martin Seligman, fundador de la psicología positiva, revela que las personas que escriben “cartas de agradecimiento” a alguien que hizo una diferencia en sus vidas tienen más puntos de felicidad y menos de depresión, y el efecto dura por semanas.

9. Sal y haz ejercicio

Un estudio de la Universidad de Duke muestra que el ejercicio puede ser tan efectivo como las drogas para tratar la depresión, sin los efectos secundarios y los gastos. Otra investigación muestra que además de los beneficios para la salud, el ejercicio regular ofrece un sentido de cumplimiento y oportunidad para la interacción social, libera endorfinas y aumenta la autoestima.

10. Regálalo, regálalo ya

Haz del altruismo y el dar parte de tu vida, y sé decisivo al respecto. El investigador Stephen Post dice que ayudar a un vecino, ofrecerse como voluntario o donar bienes y servicios resultan en un sentimiento de exaltación, y conllevan más beneficios para la salud que hacer ejercicio o dejar de fumar. Afirma que escuchar a un amigo, transferir tus habilidades, celebrar el éxito de otros y perdonar también contribuyen a tu felicidad. La investigadora Elizabeth Duna encontró que aquellos que gastan dinero en otros reportaban mucho más felicidad que aquellos que lo gastaban en sí mismos.
Fuente: Yes Magazine


EL SECRETO PARA SER FELIZ 

  Hace muchísimos años, vivió en la India un sabio de quien se decía guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacía ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que, por eso, se consideraba el hombre más feliz del mundo.
  Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano.
   Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz. Un día llegó ante él un niño y le dijo: Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz.
  ¿Por qué no me enseñas que debo hacer para conseguirlo?"
  El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención:

   En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son mi mente y mi corazón y, el gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida: 
  El primero es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes y por todas las cosas que te pasan.
     El segundo, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte debes afirmar: Yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer. Este paso se llama autoestima alta.
 
   El tercer paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación.
   El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.  
  El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te dejará ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, y tú... Perdona y olvida.
 El sexto paso es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor.  
 
  El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.
 
   Y por ultimo, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades.

3 comentarios:

  1. Jesus Eduardo Montes Bustamante20/12/11 21:57

    Que Dios los bendiga, me gusto mucho este articulo, muchas gracias por sus palabras y en especial a nuestro maestro. Gracias Dios.

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  2. igual que jesus me hiso reflexionar este articulo

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  3. ma, lourdes me gusta tiene mucha inf. por que aveces hay personas que te hacen sentir muy mal y con esta reflexion me hace sentir mucho mejor , muchas gracias . bay, los amo.

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